UNA ARBOLEDA NO ES OTRA COSA QUE UN SITIO POBLADO DE ÁRBOLES QUE DAN SOMBRA PERENNE, DE TRONCO LEÑOSO Y ELEVADO QUE SE RAMIFICA A CIERTA ALTURA DEL SUELO.

LA PALABRA “ARBOLEDA” ME RECUERDA A MI ADOLESCENCIA. HE VISTO Y HE DISFRUTADO DE MUCHAS BELLAS ARBOLEDAS EN DIVERSOS PUNTOS GEOGRÁFICOS EN LOS QUE HE VIVIDO Y VISITADO.

HAY ÉPOCAS, LUGARES Y PERSONAS QUE EN LA VIDA MARCAN A UN SER HUMANO Y SON INOLVIDABLES, ESTO ME OCURRE CON MI TÍA CHEFÍN. RECUERDO CUANDO EN MI NIÑEZ LA VISITÉ EN SU HOGAR, UN BELLO LUGAR, LLAMADO MAGUEYES. EN SU CASA, A LA VERA DE UN RÍO DE AGUAS CLARAS BORDEADO DE BAMBÚES TUVE MI PRIMER CONTACTO CON EL DEPORTE DE BALONCESTO. RODOLFO, MI PRIMO HERMANO, HABÍA COLGADO UNA LATA DE MELOCOTONES ABIERTA POR LOS DOS EXTREMOS Y LA HABÍA FIJADO EN LO ALTO DE DEL MARCO DE UNA PUERTA. USANDO UNA BOLA DE TENIS COMO BALÓN “OFICIAL”. AUNQUE PAREZCA IMPOSIBLE, ENCESTÁBAMOS CON GRAN PRECISIÓN. COMO YO ERA EL NOVATO EN ESE DEPORTE, MI PRIMO RODOLFO SIEMPRE ME GANABA Y ABE SU SU PEQUEÑO HERMANO NOS OBSERVABA CON LA ATENCIÓN DE UN FANÁTICO.

NO ERA CASUALIDAD PUES RODOLFO FUE UN GRAN BALONCESTISTA CUANDO JOVEN, PERO LO QUE MÁS ME ATRAÍA DEL ENTORNO DE AQUEL LUGAR ERA EL PLÁCIDO Y HERMOSO RÍO, LA BRISA QUE SUSURRABA AL PASAR ENTRE LOS ALTOS BAMBÚES DE SU RIBERA.

AL OTRO LADO DE LA CARRETERA Y NO MUY LEJOS DE ALLÍ ERA DONDE SE ENCONTRABA EL RESTAURANTE DE LA PROPIEDAD DE MI TÍA CHEFÍN Y SU ESPOSO, MI TÍO GILBERTO. ERA UN TÍPICO RESTAURANTE BAR CON TERRAZA DE BAILE AL AIRE LIBRE LLAMADO “LA ARBOLEDA”. EL RESTAURANTE ASÍ LLAMADO HABÍA SIDO NOMBRADO POR ESTAR SITUADO BAJO LAS SOMBRAS DE UNOS ALTOS Y FRONDOSOS ÁRBOLES QUE CON SU SOMBRA REFRESCABAN LOS TÓRRIDOS DÍAS DEL VERANO DE ISLA CARIBEÑA DE PUERTO RICO.

EN LA PARTE FRONTAL DEL SOLAR EN DONDE SE HALLABA ENCLAVADA LA ARBOLEDA QUE DABA A LA CARRETERA ESTABA SITUADO EL ARMAZÓN DE UN VIEJO AUTOBÚS RESTAURADO Y DISEÑADO PARA QUE A TRAVÉS DE LO QUE SON LAS VENTANILLAS SE DESPACHARAN LAS BEBIDAS DEL BAR. EN EL INTERIOR DEL ARMAZÓN ESTABAN LAS NEVERAS Y LA COCINA DEL RESTAURANTE. EN LA CARRETERA AL FRENTE DEL “AUTOBÚS” SE DETENÍAN LOS AUTOMOVILISTAS A CALMAR LA SED, A COMER LECHÓN ASADO, ARROZ CON POLLO, ARROZ CON GANDULES, PASTELES, MOFONGO, MORCILLAS, CUCHIFRITOS, ALCAPURRIAS, SERENATA, BACALAITO FRITO, ÑAME, YUCA, YAUTÍA, ASOPAO, PESCADO EN ESCABECHE Y OTRAS DELICIAS TÍPICAS DE MI ISLA NATAL. TAMBIÉN SE DETENÍAN LOS PEATONES A DARSE EL “PALO” (TRAGO) DE RON DON Q PARA OLVIDAR LOS AVATARES DEL DIARIO VIVIR.

EL COCINERO , LLAMADO ÁNGEL, ERA UN MULATO ALTO, FLACO Y MEDIO EDÉNDULO QUE USABA UN LARGO DELANTAL BLANCO. ÁNGEL CAMINABA COMO COMO UNA SÍLFIDE…ERA DEL GREMIO “GAY” TÉRMINO DESCONOCIDO EN AQUELLOS TIEMPOS; ENTONCES A ESTA ABERRACIÓN DE LA PERSONALIDAD…NO SE LLAMABA “GAY”.